
L’enseignement et la pratique artistiques revêtent une signification et remplissent des fonctions différentes selon le contexte sociopolitique et culturel dans lequel ils sont mis en œuvre et la finalité qui leur est assignée.
La musicologue franco-argentine Susana Moreau a choisi de mettre la musique au service de ceux qui, selon elle, en ont le plus besoin, en s’exilant en 1985 avec sa famille, dans le village de Tilcara situé à 2500 m d’altitude dans les Andes argentines où, au fil des ans, elle a réussi à élaborer un enseignement musical patiemment adapté au contexte, aux problématiques et à la longue histoire de spoliation des populations indigènes andines, tout en créant une institution, véritable outil de travail, le Centre Andin pour l’Education et la Culture » (CApEC). Elle nous livre ici une évocation de son immersion dans une réalité sociale particulièrement significative de l’inconscience avec laquelle notre civilisation traite les cultures qu’elle a évincées, une réflexion sur son expérience socio-musicale et plus généralement, sur le rôle incontournable, bien que largement ignoré, de l’art dans le processus de changement social dans lequel s’inscrit le CApEC.
La enseñanza y la práctica artísticas revisten un significado y cumplen funciones distintas según el contexto sociopolítico y cultural en el cual están implementadas, y la finalidad que le es otorgada.
La musicóloga franco-argentina Susana Moreau ha escogido poner la música al servicio de aquellos que, según ella, más lo necesitan. En 1985 elige de vivir con su familia en el pueblo de Tilcara, situado a 2500 metros de altura en los Andes Argentinos. Con el correr de los años, logra elaborar una pedagogía de enseñanza de la música adaptada al contexto, a la problemática y a la tradición cultural de la población andina, creando una institución, verdadero útil de trabajo: el « Centro Andino para la Educación y la Cultura » (CApEC). Confiándonos una evocación de su inmersión en una realidad social particularmente significativa de la inconsciencia con la cual nuestra civilización trata las culturas que fueron avasallando, nos libra igualmente una reflexión sobre su experiencia socio-cultural y en general sobre el lugar que ocupa el arte en el proceso de cambio social en el cual se ubica el CApEC.
“Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal
aprieto;
catorce versos dicen que es soneto:
burla burlando van los tres delante.
Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto
no hay cosa en los cuartetos que me espante.
Por el primer terceto voy entrando
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.”
Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.”
Lope de Vega
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